EL AGUA Y LAS BIOAPLICACIONES

EL AGUA Y LAS BIOAPLICACIONES

MANEJO INTELIGENTE Y SUSTENTABLE DE LOS RECURSOS HIDRICOS POR MEDIO DE LAS BIOAPLICACIONES Y LA BIOTECNOLOGÍA APLICADA

El agua considerada el oro de la agricultura, siempre está jugando un papel de principal importancia en el sector agropecuario. Todos sabemos que el agua es vida y requerimos de esta para nuestros cultivos y nuestros animales de la misma manera en la que nos es imprescindible para vivir.

El cambio climático genera cada año incertidumbre que nos impide poder prever el volumen de aguas de temporal del que dispondremos para nuestras siembras o para la cría de nuestros ganados. Adicionalmente, los compromisos internacionales constituyen un factor más a considerar en la competencia por los recursos hídricos tal como lo hemos podido ver en los últimos acontecimientos en el Estado de  Chihuahua, donde se presentaron conflictos entre agricultores y gobierno con el fin de poder garantizar el suministro de agua para los cultivos agrícolas, 

Así pues, el agua debe ser distribuida para satisfacer las necesidades residenciales, industriales, agropecuarias e internacionales. Una competencia que año tras año se vuelve más fuerte por un recurso al que en muchas ocasiones considerábamos infinito. Factores como el aumento de la población a nivel mundial, el crecimiento de las ciudades, los grandes períodos de sequía de los últimos años, entre otros; nos llevan a comprender que la escasez de agua ya no es un problema del futuro. En este caso, el futuro ya está aquí y es momento de asimilar la magnitud del problema, y de tomar acciones para cuidar este preciado recurso, implementando métodos eficientes de conservación y aprovechamiento.

ALGUNAS CIFRAS DE INTERES

 

Según la publicación de Conagua “Numeroagua México 2015”, señala que el agua renovable per cápita en México para el año 2014 fue de 3736 m³/Hab/año y proyectaban, en ese entonces, que para el año 2030 esta sería de 3253 m³/Hab/año. Esto significa una reducción del 12.92% en un período de 15 años.

Si consideramos que, en México de cada 100 litros de agua, 76 litros son empleados en uso agropecuario, el agua renovable per cápita se vuelve un indicador aún más importante a considerar.

México es uno de los países con mayor extensión territorial, cuenta con aproximadamente 30 millones de hectáreas agrícolas, de las cuales aproximadamente un 7% utilizan algún tipo de sistema de riego proveniente de los Distritos o Unidades de riego de la Conagua y el 83% depende de aguas de temporal o subterráneas.

La agricultura de riego provee, a escala mundial, el 40% de la producción agrícola, con solamente el 19% de la superficie total cultivada. Esto representa sin duda una de las áreas de oportunidad para implementar técnicas que nos permitan tener un mejor aprovechamiento del agua.

AGUA VIRTUAL EN MÉXICO

 

Se entiende por “Agua Virtual” a la cantidad de ese líquido que se utiliza para producir o integrar a un producto, bien o servicio.  Por citar unos ejemplos, se calcula que en México se emplean unos 1,222 litros de agua por kilogramo de maíz, o 15,415 litros de agua por cada kilogramo de carne de res. A estos cálculos se les conoce como Agua Virtual.

  • Para producir 1 vaso de cerveza (250ml) se estima que se emplean 75 litros de agua
  • Para producir 1 taza de café (125ml) se estima que se emplean 140 litros de agua
  • Para producir 1 papa (100 gramos) se estima que se emplean 25 litros de agua
  • Para producir 1 naranja (100 gramos) se estima que se emplean 50 litros de agua

Todas estas cifras constituyen datos de “agua virtual”.

 Analicemos ahora la siguiente tabla comparativa:

Si bien la tabla de datos citada es del 2006, la tendencia no ha variado mucho en estos años. Haciendo un breve análisis, podemos ver como en otros países han logrado implementar ahorros significativos en la cantidad de agua empleada para la producción de sus cultivos. El cuadro también nos permite ver que tenemos un área de oportunidad importante para implementar prácticas que nos permitan aprovechar mejor el consumo del agua en el sector pecuario (carne de res, cerdo y pollo) en la industria alimenticia (leche y quesos, por ejemplo) y en el sector agroindustrial (café tostado y cuero bovino) estas dos últimas donde probablemente se aprecie una diferencia aún mayor en el consumo total de agua virtual.

FUENTES DE AGUA PARA USO AGRICOLA EN MÉXICO

 

Como mencione anteriormente, tradicionalmente la agricultura mexicana se ha basado en el aprovechamiento de aguas de temporal o subterráneas para su operación. Los años con bajas precipitaciones por lluvias, llevan a que el agricultor tenga que extraer mayor cantidad de aguas subterráneas, pero estos pozos subterráneos también, de una manera u otra, dependen de la precipitación fluvial para reabastecerse. Por ende, cuando pasan varias temporadas de baja cantidad de lluvia, los pozos se van secando y obtener agua para poder mantener el cultivo se convierte en un problema imposible de solventar.

Sin embargo, como pudimos apreciar en la tabla anterior, nos podemos dar cuenta de que existen formas para poder disminuir la cantidad de agua requerida para la producción agrícola, y a medida que obtener la cantidad de agua que normalmente empleamos en los cultivos se va volviendo una tarea más difícil, creo que vale la pena dar un vistazo a alternativas que nos permitan brindar una solución a dicho problema.

LAS AGUAS RESIDUALES ¿UN PROBLEMA O UN RECURSO HIDRICO?

 

El agua dulce disponible a nivel mundial es limitada, los ecosistemas se debilitan y su demanda aumenta al aumentar la población, las plantas industriales y las explotaciones agropecuarias. Esto convierte al agua residual en un valioso recurso donde todos podemos aportar para incrementar su reutilización.

Para poder manejar inteligente y sustentablemente este recurso debemos primero enfocarnos en disminuir el ensuciamiento inicial, eliminar contaminantes de sus flujos y gestionar mejor su reciclaje para poderla reutilizar. Una gran cantidad de aguas residuales se vierten en el medio ambiente sin que previamente hayan sido recogidas o tratadas, estas aguas acarrean bacterias, nitratos, fosfatos y disolventes que llegan a lagos y ríos los cuales posteriormente van al mar generando, como consecuencia, repercusiones negativas en la salud pública y en el cuidado del medio ambiente. En América Latina casi un tercio de los cursos fluviales están contaminados con agentes patógenos provenientes de desechos orgánicos de humanos y animales, causando defunciones anuales por agua contaminada que superan con creces la cantidad de defunciones por epidemias tales como la influenza o el coronavirus.

Hasta ahora, la mayoría de los esfuerzos gubernamentales se han enfocado en solventar problemas de abastecimiento de agua, dejando en un segundo plano la necesidad de ocuparse de la gestión del agua ya utilizada. Un enfoque un poco contradictorio, ya que prestar atención a la gestión del agua residual permitirá en gran manera ayudar a solucionar el problema de abastecimiento.

Generalmente las aguas residuales suelen utilizarse para riegos agrícolas, sin embargo, cuando estas aguas contienen gérmenes patógenos pueden contaminar los cultivos y por ende la salud humana. Adicionalmente, crea tareas y procesos postcosecha con el fin de eliminar patógenos y residuos tóxicos para cumplir con normas de inocuidad alimentaria las cuales generan mayores costos y, mayor consumo del recurso hídrico para poder llevar a cabo dichas acciones.

BIOAPLICACIONES Y BIOTECNOLOGIA APLICADA EN EL TRATAMIENTO DE AGUAS

 

Diferentes esfuerzos a nivel mundial han venido siendo implementados para lograr un mejor manejo y reutilización del agua. Acciones para ir pasando de riegos agrícolas sin control a un sistema de uso planificado y seguro se han llevado a cabo exitosamente en países como Jordania, donde actualmente el 90% de sus aguas residuales tratadas se destinan a la irrigación. Israel por su parte, ha logrado que, del total de aguas usadas para regadíos, aproximadamente el 50% corresponde a aguas residuales tratadas.

En Singapur y en algunas otras ciudades como San Diego, sus habitantes pueden beber agua reciclada sin peligro alguno.

La tecnificación de sistemas de riego urbano ha logrado que muchas ciudades puedan usar agua reciclada para la irrigación de las zonas verdes, reutilizando el recurso hídrico y evitando el desperdicio causado por sistemas manuales como el de pipas transitando por la calle, lanzando grandes volúmenes de agua para “regar” las zonas verdes, y desperdiciando incontables litros de agua que cae al asfalto de las calles.

Hoy en día, la tecnología y en particular la biotecnología ha avanzado bastante y los tratamientos de aguas residuales ya no son cosa únicamente de las “PTAR” (Plantas de Tratamiento de Agua Residual) manejadas comúnmente por organismos gubernamentales. Estos avances nos permiten implementar acciones donde todos podemos aportar un grano de arena en nuestros propios cultivos.

En Bioaplicaciones venimos promoviendo el uso e implementación de tecnologías, equipos y productos de origen biológico para aumentar el aprovechamiento en el uso de agua potable y gestionar inteligente y sustentablemente el tratamiento de aguas residuales, entre otros:

  • Plásticos para la agricultura: La implementación del uso de plásticos fabricados específicamente para uso agrícola en acolchados e invernaderos los cuales permiten controlar microclimas y mantener por más tiempo la humedad del suelo, logrando ahorrar hasta un 30% de la cantidad de agua tradicionalmente requerida para el ciclo de cultivo. Adicionalmente, el uso de estas tecnologías ayuda a mitigar la propagación de enfermedades y plagas en los cultivos, generando ahorros en la cantidad de productos químicos empleados para combatir dichos problemas. La aplicación de estos tratamientos se realiza, en la mayoría de los casos, mediante los sistemas de riego o aspersión, por lo que, al requerir menos tratamientos para combatir plagas y enfermedades, se está generando otro ahorro adicional en consumo de agua y se está evitando el llevar más desperdicios contaminantes a las aguas residuales.
  • Equipos de ionización y/o ozonificación del agua de riego: El uso de estos equipos en la agricultura se ha venido promoviendo principalmente por sus beneficios en la desinfección microbiológica del agua y del suelo. Su uso permite además la desalinización de aguas de repositorios o subterráneas permitiendo que el agua usada para riego sea más ligera. Al ser más ligera, se puede cubrir con menos agua la misma cantidad de terreno, reduciendo la cantidad de agua necesaria para llevar el riego a nivel de campo.
  • Insumos agrícolas de origen natural: El uso de insumos agrícolas de origen natural es un beneficio disponible para ser aprovechado no solamente por la agricultura orgánica, sino por toda la agricultura en general. La aplicación de productos elaborados a base de microorganismos benéficos tiene innumerables ventajas; permiten un mejor aprovechamiento de los nutrientes y del proceso de fotosíntesis, ayudan a obtener precocidad en la cosecha (lo que ya genera un ahorro en el consumo de agua al poder tener un ciclo de cultivo de menor cantidad de días), incrementan la calidad de la cosecha. Además de estos beneficios, el uso de este tipo de productos tiene dos grandes beneficios en lo que a consumo de agua se refiere: ayudan a la recuperación de la fertilidad del suelo, lo que conlleva a un consumo futuro menor de agua y, permiten que la planta se mantenga más hidratada reduciendo así la cantidad de agua requerida por la misma.
  • Por otro lado, el uso de insecticidas, fungicidas y nematicidas de origen natural permite un manejo sustentable del cultivo, combatiendo con efectividad plagas y enfermedades y colaborando con el medio ambiente al no dejar residuos tóxicos que terminen contaminando mantos acuíferos o aguas residuales.
  • Biorremediación de lagunas y cuerpos de agua: La aplicación de tratamientos biológicos para biorremediar lagos, lagunas de oxidación, plantas de tratamiento y cuerpos de agua en general nos brinda innumerables beneficios para la reutilización del agua. Biorremediación es el proceso que utiliza microorganismos, plantas o enzimas derivadas de ellos para restaurar el ambiente alterado por contaminantes a su condición natural. Mediante la inoculación de estos productos en fosas y lagunas, se biorremedia el lodo presente y la materia orgánica se degrada a través del tiempo, convirtiéndose en agua (H2O) y bióxido de carbono (CO2).
Fosa agua contaminada antes y a los 4 meses de tratamiento biológico


IMPACTO ECONÓMICO

 

En muchas ocasiones logramos obtener el agua ya sea de temporales o pozos subterráneos sin tener que pagar por su uso, consideramos erróneamente que el agua “no nos cuesta” y por ende no nos preocupamos en invertir capital para mejorar el manejo del recurso hídrico. Esta es una de las razones por las cuales existe una diferencia tan grande en el consumo de agua virtual presentado en la tabla anteriormente si comparamos a países como India o México con países más tecnificados como Holanda, Japón o los Estados Unidos de Norte América. Tendemos a considerar que la inversión tecnológica es costosa, y que no tenemos necesidad de realizarla puesto que – “el agua no nos cuesta”.

Sin embargo, el impacto económico de implementar tecnologías y tratamientos biológicos para la gestión sustentable del agua es mucho más profundo. En primer lugar, lograremos evitar lo que ha sucedido en otros países donde han implementado cuotas económicas y cuotas en la cantidad de agua que los agricultores pueden emplear, incluso si esta proviene de pozos subterráneos. En segundo lugar, al tener un mejor manejo del agua se logra un ahorro económico sustancial por diversos factores: Al requerir menos cantidad de agua para regar un cultivo se logran ahorros económicos en el consumo de energía eléctrica debido a que los equipos de bombeo se mantienen encendidos menos horas, el costo de la mano de obra se reduce proporcionalmente, la cantidad de productos requeridos como disolventes, sarricidas, alguicidas y desinfectantes entre otros si disminuye igualmente de manera importante.

Por otro lado, con una mejor calidad de agua, la calidad del cultivo mejora, se incrementa la producción del cultivo al generar productos de mayor peso, mayor cantidad o con un incremento en grados brix; estos factores, combinados con la precocidad de la cosecha permite llegar al mercado con mayor cantidad de volumen, en una ventana de oportunidad económica más conveniente (al llegar una o dos semanas antes al mercado se obtiene un mejor precio por cosecha) y con un fruto de mayor calidad que va a ser adquirido por el cliente final a un precio diferencial. En consecuencia, los costos bajan, las ventas suben y el incremento en la rentabilidad del cultivo es mayor.

LLAMADO A LA ACCIÓN

 

En conclusión, es momento de entender que el problema del agua no es un problema del futuro, es un problema de hoy, y es un problema de todos. Es momento de pedir a los organismos oficiales desarrollar y promover planes de acción que nos permitan avanzar en la dirección correcta para preservar y manejar mejor los recursos hídricos, pero también es momento, de que cada uno de nosotros podamos aportar nuestra parte, al revisar nuestros procesos, estudiar conscientemente el manejo que le estamos dando al uso del agua en nuestros cultivos y buscar implementar planes de acción sustentables ecológica y económicamente para beneficio de todos.

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